5 años del ingreso de El Baile Chino a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural de la Humanidad

La decisión fue tomada en la Novena sesión del Comité Intergubernamental de la Unesco (9.Com), que tuvo lugar en la sede de la UNESCO, París, del 24 al 28 de noviembre de 2014.

El 26 de noviembre de 2014, una manifestación cultural de Chile ingresa por primera vez en la Lista Representativa de Patrimonio Cultural de la Humanidad: El Baile Chino, un tipo de cofradía o hermandad de músicos danzantes que expresa su devoción a través de promesas o mandas que se cumplen mediante la participación en un cuerpo de baile que hace música y danza ritual, en el contexto de ceremoniales llamados «Fiestas de Chinos».

Este elemento del patrimonio cultural inmaterial en Chile está presente y sobrevive desde las regiones de Tarapacá hasta la región Metropolitana de Santiago.

Habitualmente un Baile Chino se conforma por dos columnas contrapuestas de chinos que tocan flauta, uno o más chinos que tocan tambor, un alférez o abanderado. El alférez es quien se encarga de transmitir, a través de un canto improvisado en décimas, los deseos e inquietudes de su gente a la imagen venerada.

El origen de los bailes chinos data del sincretismo producido entre la milenaria matriz indígena de la expresión y la liturgia católica occidental devenida del conquistador español en pleno proceso de conquista y colonia.

A su vez, el vocablo “Chino” proviene de la voz quechua que se traduce como “servidor” o “siervo”, es decir; trabajador subalterno y en estado de servidumbre frente a las elites locales, y humilde servidor de las deidades del lugar representadas en las imágenes sagradas que ofician como patronas de cada pueblo. Este hecho, le da al Baile Chino la connotación de “devoción popular”. Por lo general, las Fiestas de Chinos congregan bailes de distintas localidades en un mismo lugar, con el fin de celebrar o conmemorar una determinada fecha del calendario litúrgico, en especial las dedicadas a la virgen patrona o “chinita” y aquellas consagradas a los santos patronos locales.

Todos los Bailes Chinos se reconocen como miembros de una antigua tradición originaria de Chile, lo que se ve reflejado en las grandes fiestas religiosas del Norte Grande y Norte Chico del país –como La Tirana, La Candelaria de Copiapó y Andacollo– en las que son ellos quienes tienen el privilegio de portar el anda de la Virgen durante la procesión. De todos modos, y aunque la tradición de los Chinos presenta una gran similitud a lo largo del territorio que la comprende (desde la región de Tarapacá hasta la región Metropolitana), existen diferencias propias del ámbito cultural de cada región, comuna e incluso localidad.

Más información puede ser revisada en el sitio web de UNESCO sobre la novena reunión del Comité Intergubernamental pinchando aquí.

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