Fallece Pedro María Caroca, destacado Cantor a lo Divino de Placilla, región de O’Higgins

Pedro María Caroca Lizana nació el 14 de septiembre de 1929, se casó con Olivia del Carmen Jiménez Gomez en el año 1953. Tuvo 9 hijos, 19 nietos y 11 bisnietos.

Con gran pesar, la comunidad de Placilla, en la Región del Libertador Bernardo O´Higgins, y la familia del Canto a lo Poeta, lamenta la pérdida del reconocido cultor, de 90 años de edad, Pedro María Caroca Lizana.

Pedro María Caroca, junto a su esposa Olivia del Carmen Jiménez y su bisnieto Javier Ramírez.

Inquilino en la hacienda de Tanúme, de la mencionada comuna, Pedro siempre fue un hombre de campo y de trabajo, muy dedicado a su familia. Los suyos lo recuerdan como “excelente padre, abuelo y amigo que se esforzaba por conservar sus valores y tradiciones familiares”.

“Siempre tuvo una sonrisa y una mano amiga para el que lo necesitaba”, comentan.

Se destacó por su gran amor por el Canto a lo Divino, que fue su pasión desde joven y donde logró destacarse en su territorio. Por su trayectoria e importancia en esta tradición, sus pares de Placilla lo reconocieron en 2017 en el marco del IV Encuentro Regional de Canto a lo Poeta, frente a una multitud de cantores del resto de la región de O’Higgins.

Su cariño por el Canto a lo Divino hoy es posible verlo y escucharlo en el camino que tres de sus bisnietos siguen, convirtiéndose en cantores que mantienen su legado; uno de ellos el pequeño Javier Ramírez, quien destacó en el reciente encuentro de cantores, desarrollado en la comuna de Pumanque.

Reconocimiento entre pares

El reconocimiento recibido en 2017 por Pedro María Caroca Lizana, en el marco de la implementación del Plan de Salvaguardia de Canto a lo Poeta de la zona Centro Sur, es una distinción entregada entre pares, en cada una de las comunas con presencia de cultores que participan de mencionado Plan.

Este reconocimiento tiene como base destacar en vida a cantores o cantoras que tengan o hayan tenido gran relevancia en la transmisión y mantención de la tradición en su territorio, debiendo tener a lo menos 50 años cantando, haber aportado en la transmisión del canto y en la producción de versos y  apoyado en el resguardo de vigilias, novenas y encuentros, sobre todo aquellos que se han transmitido generacionalmente.

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