Primer inventario público de Iglesias patrimoniales chilotas recoge información sobre su patrimonio inmaterial

Subsecretario del Patrimonio presentó en Chiloé el catastro que abordó la dimensión de patrimonio material e inmaterial de los templos de la tipología Escuela Chilota, el mismo al que corresponden las 16 Iglesias que son Sitio de Patrimonio Mundial. Se duplica la cantidad tradicionalmente asociada a esta Escuela y más del 80% se relaciona a una fiesta religiosa.

El Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio presentó en la ciudad de Castro el primer inventario público de Iglesias patrimoniales chilotas, específicamente de aquellas que pertenecen a la tipología Escuela Chilota de Arquitectura Religiosa en Madera, el mismo tipo al que corresponden las 16 Iglesias que hoy son Sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Los resultados fueron difundidos por el Subsecretario del Patrimonio Cultural, Emilio de la Cerda en el marco del Encuentro “Desafíos para la Gestión Integral de las Iglesias de Chiloé” que se realizó en CECREA de Castro donde se desarrolló un taller para niños y un conversatorio en la materia junto a actores locales en el que participaron José Luis Catalán de la Asociación de Carpinteros de Chiloé; Patricio Alvarez, de la Fundación de las Iglesias Patrimoniales de Chiloé (administrador del Sitio del Patrimonio Mundial); Juan Fernando Yáñez del Colegio de Arquitectos de Chile; y Fray Julio Campos, párroco de la Iglesia San Francisco de Castro.

La iniciativa contempló la identificación, catastro y descripción tanto de las iglesias de la Escuela Chilota que aún están en pie como aquellas que no, además de registrar las prácticas religiosas y/o culturales asociadas a los templos.

“Como Ministerio decidimos desarrollar un inventario y estudio que ampliara la mirada y la aproximación a estas iglesias chilotas. La riqueza de estos templos no se limita a su singular arquitectura o aspectos materiales, que surgen de la fusión de la cultura y técnica europea con la de los pueblos originarios, sino que son espacios cuyo valor se comprende en relación con la comunidad local, las tradiciones, usos y saberes que las rodean y les dan vida. Por eso este inventario da cuenta de la diversidad de atributos que dan valor a estos templos, registrando aspectos de su arquitectura y construcción, y al mismo tiempo características propias de su patrimonio inmaterial. Quizás las iglesias de Chiloé son el mejor ejemplo de la indisociabilidad del patrimonio material con el patrimonio inmaterial”, comenta la Ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio Consuelo Valdés.

El inventario identificó 152 iglesias ubicadas en el archipiélago de Chiloé y algunas comunas aledañas (Maullón, Calbuco y Chaitén) que están dentro del área de influencia cultural de Chiloé. “La cifra duplica la cantidad de templos tradicionalmente asociados a la Escuela Chilota”, apunta la Ministra Valdés. La diferencia se relaciona con que generalmente esta Escuela se entendió en consideración de los elementos arquitectónicos y constructivos de los templos; por su parte este inventario amplía la forma de aproximarse a la Escuela, incorporando las prácticas culturales y las formas comunitarias de usar las iglesias.

El catastro arroja que entre los atributos de estos templos el 93% posee una torre fachada, y 52% cuenta con un pórtico. Por otra parte el 83% de los templos están asociados a fiestas religiosas, 65% con carpinteros en la comunidad y  30% con carpinteros de ribera, 66% con fiscales, 22% con cabildos, 68% son lugar para realización de funerales, 38% cuenta con una organización laboral a través de mingas, 51% con patrones. Todas estas cifras evidencian la vigencia de estos  templos para las comunidades locales y su dimensión inmaterial y relación con la comunidad.

“La lógica tipológica arquitectónica o constructiva debe ser complementada con otras miradas para entender la riqueza de la escuela chilota. Tal como las comunidades heredaron la carpintería de ribera, todo el patrimonio inmaterial que corresponde al sincretismo religioso, las instituciones de los fiscales, de los cabildos y los patrones, también se heredan, de familia en familia. Estos no son templos diseñados para el turismo, sino para el uso comunitario, social, religioso, cultural, de estas comunidades. Son expresiones de una forma de entender el mundo” sostiene el Subsecretario De la Cerda.

Sobre las características de estas iglesias:

  • En el ámbito arquitectónico se caracterizan por tener ciertos elementos en común tales como: 1) la torre-fachada; 2) la fábrica tipo galpón, con dos aguas; 3) la existencia de tres naves (incluso en edificios pequeños); 4) Bóveda de cañón corrido; 4) la ubicación costera, en relación al maritorio; 5) la existencia de una explanada, plaza o atrio que enfrenta al templo; 6)  la presencia de un cementerio en las inmediaciones.
  • En la dimensión constructiva se caracterizan por 1) la utilización y conocimiento de las propiedades de la madera; 2) el desarrollo de técnicas/tecnologías para adaptarse al territorio insular; 3) uniones a través de ensambles y empalmes.
  • Respecto al ámbito cultural se caracterizan por contar con 1) celebraciones vinculadas a las iglesias; 2) organización religiosa local (cabildos, fiscales, patrones); 3) diversidad de usos (litúrgico, pastoral, comunitario, social; 4) responsabilidad comunitaria del cuidado del templo (mingas, trabajo comunitario).

Las maderas utilizadas para la construcción de iglesias son principalmente especies endémicas presentes en el sur de Chile. Cada especie maderera, de acuerdo a sus características físicas y químicas, tiene un rol determinado en la construcción de los templos. Por ejemplo, la madera de luma, coigüe y ulmo se utiliza en las estructuras del piso por soportar la salinidad y humedad; el mañío se emplea en los interiores por ser una madera más blanda, liviana y de alto valor estético; el alerce se usa en los exteriores, pues su composición resinosa y sus largas vetas de fibras hacen que el agua escurra. El alerce es el tipo de madera más frecuente (38%) seguido por el mañío (22%).

“El estudio constata que las materialidades y revestimientos de las iglesias han ido cambiando, para adaptarse al uso de los materiales más óptimos disponibles. El desarrollar técnicas que vayan permitiendo adaptarse al territorio y a las condiciones es una característica muy propia y da cuenta de que el patrimonio es dinámico, porque se relaciona con una comunidad que también va evolucionando”, comenta el Subsecretario del Patrimonio. Cambios como la escasez de madera nativa, la aparición de planchas de latón o la prohibición de la tala de árboles vivos de alerce en 1977, han llevado al uso de nuevos materiales, tales como especies madereras tratadas, fibrocemento y el zinc.

El inventario se transformará en una base de datos útil y referencial para la toma de decisiones relativas al resguardo de este patrimonio cultural identificado, desde una perspectiva y aproximación más amplia. La metodología para levantar los datos consistió en una revisión y sistematización de bibliografía, levantamiento de información en terreno, talleres con la comunidad y entrevista a actores relevantes y expertos. El desarrollo del estudio fue ejecutado por ONG Poloc, en conjunto con la Subsecretaría del Patrimonio Cultural.

Restauraciones y obras en iglesias

El Subsecretario del Patrimonio participó además en la Fiesta del Nazareno de Caguach que se celebró el 30 de agosto, donde compartió con la directiva del Comité Iglesia y el alcalde de Quinchao para conversar sobre los desafíos y proyectos futuros en la gestión del templo de la isla, que es parte del Sitio de Patrimonio Mundial. Allí hizo entrega formal de las obras de emergencia concluidas hace unos días en dicha iglesia las que contemplaron la consolidación estructural y reposición de puntales; lo que sigue es avanzar con un proyecto de diagnóstico y diseño de restauración integral. De La Cerda llegó también hasta San Juan, donde compartió con carpinteros de Ribera y la comunidad, constatando en terreno las obras de restauración en la techumbre de la Iglesia, las que fueron financiadas por el Ministerio de las Culturas y aportes de la comunidad, la que también participó durante el proceso de obra.

Finalmente, en el contexto de la visita el director nacional del Servicio Nacional del Patrimonio del Ministerio de las Culturas Carlos Maillet y el director de la sede Chiloé de la Universidad de Los Lagos, Carlos Delgado, firmaron un Convenio de Colaboración entre las partes para desarrollar actividades de cooperación en beneficio de 16 templos que conforman el Sitio de Patrimonio Mundial Iglesias de Chiloé, con miras en primer lugar a avanzar en la normalización del sistema eléctrico de los templos, trabajo que ya se inició en el templo San Francisco de Castro.

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