Ferias Virtuales de Artesanía de Ñuble ofrecen envíos gratis

La actividad es organizada por la Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio y los municipios de Chillán, Ninhue, Trehuaco, Pemuco y Coihueco.

Artesanos de esas comunas podrán difundir sus obras a través de transmisiones en vivo por la redes sociales.

La Seremi de las Culturas costeará 500 envíos desde Ñuble hacia todo Chile.

Ha sido un año complicado para las artesanas y artesanos del país y la región de Ñuble no es la excepción. La suspensión de las principales ferias, la restricción de traslados a zonas urbanas y la baja conectividad digital han afectado fuertemente las posibilidades de comercialización de artesanía, la cual se produce principalmente en zonas rurales y en un 70% por mujeres, según el Registro Nacional de Artesanos del Ministerio de las Culturas.

Con el objetivo de ofrecer un nuevo canal de difusión y de promover la comercialización a distancia, la Seremi de las Culturas de Ñuble organiza las Ferias Virtuales de Artesanía, las que se realizarán cada sábado entre el 14 de noviembre y 12 de diciembre. Las ferias serán transmitidas por las páginas de Facebook Culturas Ñuble y de los municipios de Chillán, Ninhue, Trehuaco, Pemuco y Coihueco entre las 16:00 y 18:00 horas.

“Para esta primera experiencia hemos invitados a artesanos y artesanas registrados en ChileArtesanía, Tesoros Humanos Vivos y comunidades que, además de producir artesanía, son portadores de un patrimonio cultural inmaterial de Ñuble. Es así como trabajaremos con las alfareras de Quinchamalí, los chupalleros de Ninhue, los colchanderos de Antiquereo  en Trehuaco, las tejedoras de Pemuco y los artesanos en mimbre del sector Roblería de Coihueco. No sólo queremos mostrar el objeto, sino que dar a conocer a las personas tras la obra y el entorno en el que ellos desarrollan su oficio”, explica la seremi de las Culturas de Ñuble, María Soledad Castro.

Las actividades comienzan este sábado 14 de noviembre desde la localidad de Quinchamalí. El sábado 21 de noviembre será el turno de los artesanos de Ninhue, el 28 de los colchanderos de Trehuaco, el 5 de diciembre las tejedoras de Pemuco podrán difundir sus productos y el ciclo de ferias virtuales finalizará el 12 de diciembre con los artesanos en mimbre de Coihueco.

“Encuentro que es una iniciativa muy importante porque en el mundo de hoy todo es digital. Nos abre posibilidades para que vayamos modernizando la forma de venta y ocupemos las redes sociales para difundir nuestro trabajo”, enfatizó la alfarera de Quinchamalí, Nayadet Núñez.

“Recientemente estuvimos en Quinchamalí junto al subsecretario del Patrimonio Emilio de la Cerda, conversando con las alfareras del sector, quienes nos manifestaron sus diferentes necesidades, las cuales sin duda se han visto acrecentadas producto de la pandemia. La actividad que se desarrollará este sábado 14 de noviembre, donde se unen los esfuerzos de nuestro municipio, del Ministerio de las Culturas y de la comunidad alfarera, significan una respuesta a sus urgencias y una ayuda en el marco de esta crisis que nos ha golpeado muy duro”, manifestó el alcalde de Chillán, Sergio Zarzar Andonie.

Con este nuevo formato se evitan contagios de Covid-19, resguardando la salud de las y los artesanos y del público. “Esta feria virtual es un logro muy importante, es un avance, ya que no podemos salir por la pandemia a vender nuestros productos. Estoy muy motivada a que se realice este evento”, dice la artesana en paja de trigo de Ninhue, Verónica Espinoza.

Los eventos sólo tendrán presencia de artesanas y artesanos y del equipo técnico para poder realizar las transmisiones. El público podrá vitrinear desde la pantalla de su celular o computador. Con las invitaciones #RegalaArtesanía y #EnvíoGratisDesdeÑuble, los organizadores esperan que los potenciales clientes compren sus regalos de navidad. Cada semana se ofrecerán 100 envíos gratis para quienes concreten su compra directamente con el artesano o artesana, sin intermediarios.

“Los artesanos de Ñuble han innovado en sus creaciones, incorporando nuevos diseños, pero manteniendo la técnica tradicional. Por ejemplo, en el caso de la cuelcha, el mimbre o la alfarería, ya no solo se fabrican productos utilitarios para la vida doméstica o la laboral en el campo, sino que han surgido nuevas piezas orientadas a lo ornamental y vinculándose con tendencias de diseño. Los productos son referenciales ya que la manufactura y el uso de materias primas no industrializadas hacen que cada obra artesnal sea única”, enfatiza la autoridad regional.

Artesanía en riesgo

El bienestar social y económico de los y las artesanas en Chile se ha visto ampliamente afectado por los efectos de pandemia. Situación que ha además endurecido las dificultades económicas que ya se habían manifestado desde la importante crisis social que ha vivido el país desde octubre del año pasado, lo que implicó una baja considerable en los ingresos de los artesanos y su estabilidad debido a pérdida de espacios de comercialización, un turismo profundamente afectado por la baja de turistas, así como la cancelación de ferias, cierre de locales, entre otros factores.

La alta vulnerabilidad del sector artesanal obedece a sus características particulares; ruralidad, marginalidad y acceso; sin embargo uno de los elementos que sobresale en estos momentos de crisis son los  altos niveles de  informalidad de los actores, con la consecuente precariedad laboral en términos de seguridad social. El porcentaje de informalidad en el sector llega a más del 70% de acuerdo al Sistema de Registro de Artesanos, y podría ser mayor considerando productores urbanos, considerando los datos de los últimos datos reflejados en consulta pública realizada ante la contingencia del Covid19, los encuestados se declaran en un 96% como trabajadores independientes, siendo el sector de las artes que mayor informalidad posee.

El punto más crítico de la artesanía chilena está en la comercialización, el no poder asistir a ferias o a espacios formales e informales para venta de piezas de manera presencial. Y a su vez, al no poder directamente recibir mecanismos de beneficio social por la precariedad laboral y las dificultades de su caracterización.

Adicionalmente, este sector se ve muy afectado por el régimen de cuarentenas que impiden el libre tránsito y comercio no indispensable, en gran parte porque su carácter informal no permite el acceso a apoyos o beneficios diseñados por el Estado para amortiguar la crisis económica, por ejemplo, al ser informales los artesanos no tienen seguridad social ni cobertura en caso de cesantía.

A estos factores de vulnerabilidad se agregan factores de género, ya que, según los registros del Ministerio de las Culturas, y principalmente en zonas rurales, sobre un 70% de las artesanas son mujeres, donde la geografía y conectividad, sumado al aislamiento impide la venta de sus piezas afuera de sus hogares, o el traslado a zonas urbanas para la comercialización, dejándolas imposibilitadas de generar sus ingresos.

El punto más crítico, y que debe fortalecerse para enfrentar esta crisis, es la comercialización. Si bien se han  generado mecanismos para el reconocimiento, puesta en valor y circulación de piezas, persiste un problema con la comercialización que incluso era previo al estallido social y a la pandemia que hoy vivimos, y es que prácticamente solo existe una modalidad de comercio de la artesanía en Chile, que es a través de espacios presenciales tipo ferias. Obviamente, tener solo una modalidad para cualquier tipo de comercialización es muy acotado, frágil y de poca proyección.

Entonces, existe actualmente una demanda por potenciar la comercialización on line, pero la experiencia nacional es que esto es complejo en artesanía si no se realiza una estrategia que genere el vínculo con el sujeto y no el objeto en sí, o que pueda mostrar trazabilidad y genere el vínculo y la experiencia de compra.

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